Una teoría del caos informativo

Para caos, el coronavirus.

Entre las teorías de las conspiraciones, los manejos de laboratorio, pasando por los hábitos evidentes o estrafalarios que permitirán no contagiarse, ya hemos oído de todo en todas partes. Después de la cobertura non-stop de los medios, la venta desmedida de mascarillas, los chistes, y los perfiles conmemorativos en las redes sociales, ya todo el mundo tiene una idea y un grado de locura al respecto. Continuar leyendo «Una teoría del caos informativo»

El pin campeador

El útimo partido en irrumpir como Atila en el congreso tiene una apetencia desmedida por los símbolos históricos (banderas, pistolas, reconquistas) y los titulares épicos. Parece que todo penda de un hilo y todo dependa de un temblor. Y para resucitar viejas glorias de difícil manejo democrático e imposibles beneficios colectivos es también necesario resucitar al monstruo ruso que recreaban sus antepasados, hablar de comunismo y de sectas acompañándolo de cortinas de humo.

La última gesta orientada a la evangelización anti-impía es una cruzada educativa que concierne a un pin campeador llamado «parental» y que pretende salvar España por enésima vez. Continuar leyendo «El pin campeador»

La verbena de la gaviota y los creciditos

 

Yo no sabía si estaba presenciando La verbena de la Paloma, viendo un partido de fútbol desde la zona de los ultras, o me encontraba ante una de esas españoladas de los 60 donde la escena culminante se cerraba declamando máximas marciales de una ingenuidad que hasta hace poco harían sonrojarse a cualquiera. Pero al ver a aquel corifeo despechado, en su lance castizo-macarrilla, creí que alguno iba a arrancarse cantando : « Y si a mí no me diera la gana de que fueras del brazo con él ». Sólo que, una vez más, la realidad supera a la ficción por exceso. Continuar leyendo «La verbena de la gaviota y los creciditos»

El detallazo a Franco

Cada uno que lo llame como quiera, pero, además de lo que tuvo de show televisivo, si no fuera por lo simbólico del acto y la proyección internacional, al PSOE le hubiera costado justificar el desfile de descendientes y simpatizantes en un acto que debía haber sido lo más austero y privado posible, y no una aceptación resignada de caprichos, chulerías e improperios de los nietos contra el gobierno y la autoridad.

A la exhumación, siguió en el cementerio un recibimiento -al más esperpéntico estilo pandillero- de golpistas y franquistas. Pero el guiño democrático oficial tuvo lugar en el Valle de los Caídos Continuar leyendo «El detallazo a Franco»

Soy de centro bipolar moderado

« Soy de centro bipolar moderado ». Una buena parte de nuestra clase política oye resonar esa voz en su cabeza, y cualquier día se les escapará en un mitin.

Después de la fase en la que se niega la existencia de problemas, la rebosante de sentimientos eufóricos, de confianza y optimismo exagerados que llevan a idear planes en la creencia de que nada podrá detenerles, se sucede a menudo la fase en que empiezan a verlo todo negro, confiesan padecer de insomnio ante ciertos escenarios que antes les parecían evidentes, y toman decisiones dramáticas como, por ejemplo, convocar elecciones. Continuar leyendo «Soy de centro bipolar moderado»

Sin vergüenza

El sin vergüenza (léase junto o separado) vive su siglo de Oro.

En breve vamos a superar la barrera del sonido, en atrocidades y mentiras. No es que las ratas de alcantarilla huelan a podrido, es algo natural. Es que muchos ciudadanos de primera línea destinados a redimir, a glosar, a dirigir al pueblo con sus palabras y actos se bañan alegremente en ese líquido viscoso y negruzco sin perder la cara ni la sonrisa, sin cambiar de expresión, sin rubor, sin ningún atisbo de dilema moral, sin vergüenza. Repiten la jugada y vuelven a caer de pie. Como mucho, los ponen a parir en Twitter. Continuar leyendo «Sin vergüenza»

Los canes del rey. Capítulo I.

Delante de nosotros se suceden uno a uno los episodios de forcejeos y traiciones, que ya quisieran para sí algunas plataformas de difusión de las mejores series, salvo por algunos pequeños detalles : a nuestros personajes les falta nivel, el principio de verosimilitud no es respetado casi nunca, y la realidad imita la ficción tanto como en las pantallas sucede lo contrario. Lo más parecido a un Juego de Tronos de Cine de Barrio.

Los canes del rey llevan el collar del lobo civilizado dirigido por el chip en la oreja bien disimulado bajo un repeinado de feria o un despeinado estándar. Continuar leyendo «Los canes del rey. Capítulo I.»

De la feminista liberal al machoide retráctil

Todo empezó con Cifu, ¿os acordáis? La Cifuentes, la antes rubia que cobarde. La del feminismo a la sombra del hombre que dispone mientras la mujer pone los ojos en blanco. Lo bueno de Cifuentes es que, mentirijillas, masters y cremas a parte, no se ponía etiquetas para existir, todo caía por su propio peso, hasta que cayó con todo el equipo. Pero, ¿quién se atreve a decir hoy eso de que una mujer consigue más haciéndose la tonta ? Con una frase así podrían haberse hecho camisetas-evento, pero entonces todavía estábamos lejos del triatlón como movimiento preferido de la derecha. De aquella Rajoy sudaba la gota gorda en solitario con todo lo que se le venía encima y tenía alrededor, porque de aquella Vox aún no estaba en la foto de familia. Continuar leyendo «De la feminista liberal al machoide retráctil»

Insert politicoin

El politicoin está en todas las mentes, intangible como una moneda virtual y real como la urna misma. Esta vez la presión está al límite, y la abstención no se contempla como posibilidad electoral : la nueva moneda ha sido creada para llevarnos hasta los colegios por encima de jaquecas, desengaños, o domingos pascuales. El politicoin, de un valor incalculable para la clase política, acompaña cada transacción entre ésta y el pueblo, calienta la olla express, le pone nombre a las cosas y cifras al recuento final.

Si entendemos su existencia como un valor en alza, el politicoin se estaría cotizando como nunca : cada mentira, cada manifestación pre-golpe de estado, cada diez minutos en Waterloo supone un politicoin que si no se va para un lado se va para otro. Continuar leyendo «Insert politicoin»