Trepatriotas

Los trepas traen insignia para evitar etiquetados y anticiparse a la opinión pública. Con el uniforme puesto, pueden declararse simplemente patriotas, y darse un garbeo ideológico por la banda. El trepatriota es ágil y versátil, especialista en gramática parda, y en marketing basado en estadísticas. La primera noción básica es que en política la memoria es corta, y dura como mucho una legislatura, lo dicen las encuestas a cada vuelta de mes, que, como montañas rusas destartaladas giran sin timón pudiendo irse para cualquier lado. La segunda noción es el control de la actualidad y la proyección de mercado, y en el análisis del mercado politico actual aparece un gran vacío en el centro.

Dado que partimos de la base de que la memoria es corta quizás algunos hayan olvidado que durante el último ramillete de elecciones el PSOE parecía destinado a entenderse con Cs. De aquella Sánchez, aquejado de insomnio le hacia ascos a la izquierda y le ponía ojitos a Rivera, tanto que sus votantes le advirtieron « con Rivera, no ». La época era apenas posterior a la del «bloque constitucionalista», que pretendía encarar el problema catalán con un frente monárquico que aislaba a un Podemos republicano envuelto en rifirrafes internos. Poco antes, Sánchez expresaba en televisión su apetencia por endurecer la ley de la mano dura en Cataluña, justamente para no perder aquel carro de hierro. Pero con la negativa final de Rivera y el estallido de Vox, en la derecha había overbooking y pocas oportunidades para hacer amigos. Así que se fue a la izquierda. Y pagó la factura Ciudadanos, mientras Casado se arrimaba a Abascal.

No es extraño, decía, que en un momento dado pudiesen haber ido de la mano Cs y PSOE, los partidos más camaleónicos del espectro que suelen yacer desparramados en un centro más bien neurálgico. Arrimadas lo sabe y espera la suya. Después de haber ido a Waterloo a por Puigdemont y al Orgullo Gay de pro-gay contra los gays. Después de haberse repartido con Rivera Cataluña y País Vasco para provocar in situ el salto de la liebre, llega a Madrid con un bagaje autoinflamable bien consolidado, y sin embargo lo que hace es reaparecer en una sorprendente calma chicha, provocando esta vez puñaladas naranjas internas.

El cambio de estrategia resulta muy vistoso, más aún al lado de sus endemoniados colegas de PP y Vox, donde cualquiera que asienta de vez en cuando puede parecer al Dalai Lama. Sin embargo su retórica de ataque no difiere demasiado de la del PP, que a su vez difiere bien poco de la de Vox. El hecho de que en las comunidades autónomas Ciudadanos haya pactado con la derecha y en Madrid se haga el dulce con el gobierno de izquierdas nos orienta bastante sobre cuál es la auténtica prioridad sin aditivos. Sobre todo si se diera un PSOE facilón, deseando agarrarse a una mano tendida en una batalla de presiones en medio de una crísis, un PSOE que -no lo olvidemos-construyó un gobierno ‘plan B’ con Podemos y ERC.

Ver a Edmundo Bal atacando a Iglesias en la última sesión de control arroja luz sobre el significado de la palabra ‘obstáculo’ para los naranjas, y ya hemos visto a quien han llevado de la mano, unos pasos detrás, a la fiesta del Real Decreto sobre la nueva normalidad : un PP que hasta ayer trabajaba contra Sánchez en Europa y afilaba los cuchillos con el mismo afilador que Vox, parapetados en la negación perpetua.

Es decir, el plan para Ciudadanos parece ser aquel gobierno que pudo haber sido y no fue tras las elecciones. De rebote, Sánchez se ahorraría mucho nadar contracorriente y mucho bombardeo, empezando por el de Felipe González, que, entre otros logros, inventó para los suyos el juego de las sillas musicales. González, recordémoslo, sonrió como un cordero durante décadas hasta que apareció Podemos despertando al tigre. ¿Alguien le ha visto últimamente colegueando con alguien del PSOE? Quizás por eso toda la derecha quiera olvidarse de los GAL, haciendo piña entorno al, más que nunca, ex-socialista. Algo como lo de su coetáneo emérito, otro inviolable parlamentario, ambos tan inamovibles como la constitución que apadrinaron, porque el trepatriota es también histórico a la par que elástico. De las finanzas ya hablaremos otro día.

 

Covadonga Suárez

 

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2 respuestas a «Trepatriotas»

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