El micrófono

El micrófono omnipotente y caprichoso, en otros mundos de fantasía era un espejo, espejito mágico, aquel objeto de vanidad que empujó a una madrastra al más abominable de los crímenes. Un espejo refleja la realidad pero devuelve lo que uno ve, una imagen consensuada con el propio cerebro, que acto seguido desea diseñar el rostro. Por preservar ese rostro que se pretende, si no el más hermoso, sí el más aparente, rodarán el resto de las cabezas. Ese espejo es un micrófono.

La imagen pactada se hace palabras, autoimagen y proyección.

Aunque hay preguntas que pueden asaltarnos ante la insólita administración del micrófono, del estilo : ¿Por qué le ponen sin cesar el micrófono a Aznar como a un profeta ?, dejemos eso a un lado de momento, porque antes de seguir, cualquier coach empezaría por destapar la insólita verdad : si partiéramos de la base de que el que tiene un micrófono proyecta una imagen, desmontaríamos en una tarde los tenderetes de los mercaderes del templo.

Me resisto a dar pábulo al hueco, pero ya un poco más qué más da. Venga. Vox, ya está, ya he pronunciado el nombre de pila del logo espartano de las huestes que huelen a piedra y a imperio. Pues bien, detrás, está el micrófono. Es así. Presencia insistente en las calles, redes sociales estudiadas al máximo, espejito de arrojo, seguridad, aplomo y símbolos fuertes. « vamos a hacer historia », « es hora de decir alto y fuerte quiénes somos », « somos la reconquista ». Y cuela. Da igual que nos vendan lo retrógrado como vintage, que el espejo deformante del rasgo demasiado apurado trueque la mueca en corte marcadamente auténtico. Su auge, como antes su amenaza, despierta la admiración prima hermana de la estupefacción, esa aversión como forma primitiva de la pre-atracción que empieza con todos los ríos de tinta, y se prolonga con todo el ilimitado espacio dedicado a estudiar un fenómeno que se apoya en « la extrema necesidad ». Que conste que todo el entrecomillado son palabras de archivo.

Bien. Volviendo al de antes. ¿Por qué le ponen micrófono a Aznar ?¿Quién es Aznar ? ¿Qué pinta Aznar en la actualidad sociopolítica española ? Y si pintara algo más que ejercer de padrino, ¿Por qué le ponen micrófono a Aznar, si sabemos de mucha y buena tinta que ya nos ha mentido en varios asuntos vitales? Pues, casualidades de la vida, como si de su hijo pródigo se tratase nos vende la moto de un líder de extrema derecha fresco y juvenil como una lechuga bio, un chico tan estupendo como incomprendido, un mozalbete tan español que es para echarse a llorar. Y le siguen poniendo el micrófono a Aznar, que fue del PP porque de aquella no había otra. El hubiera querido ser de Vox, le sobraba estómago pero vivió en una época con un formato mas democrático, y la sociedad tolerante y europea de los 90 no estaba preparada para el retrosalto. Pero ahora sí, la situación en Cataluña ha hecho subir en él la primavera de todos los excesos agitando la Constitución en su interpretación más anticonstitucional, propiciando la fantasía animada de su nuevo y desacomplejado cachorro, el que milita en el PP.

Yo si fuera Casado estaría celosísimo, pero Casado bastante tiene con lo suyo. Pero, aparte, además debe estar muy confundido con que a papá se le caiga la baba con Caín. Y eso que él se desata en discursos contra el emigrante, la mujer, y lo que sea, y en su menú siempre hay un 155 de primero. Sea como sea, Casado le ha pedido tres micrófonos a los Reyes Magos, para hablar por Aznar, por Vox, y por Ciudadanos. El sabe que un micrófono, además de un espejito mágico, es también el anillo de poder de los tiempos modernos. El micrófono es sagrado y el informador un repartidor selectivo, así el auditorio, todo oídos, podrá experimentar un respeto y consideración inauditos hacia la información, como si nunca nadie hubiera mentido y como si nunca los derechos más básicos del ciudadano se hubieran visto amenazados.

La objetividad y la subjetividad informativa empiezan en el reparto de micrófonos. En todos los sentidos, todo lo que existe está en el aire.

Covadonga Suárez

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