La legalidad supletoria

Vivimos en el tiempo de los muebles suecos, donde lo funcional impera porque nos sirve el diseño a precio de ganga. Reina porque nos saltó al ojo como en otro tiempo el american way of life, que transponía el cartoon a la vida cotidiana. Ya no hay color como el del sombrero de Doris Day o el del pijama de Paul Newman, pero hoy tenemos la madera aterciopelada, cálida a la par que escandinava, de cualquier marca lowcost para aderezar la pieza central, el eje, de cada casa. Y cada casa, aún comprando alienada y ordenadamente, ya se sabe, es un mundo.

Lo importante, en tiempos de crisis, es adaptarse, como esa mesita que no es mesita pero que se sitúa al final del sofá y, sin ser mesa de salón ni de comedor, ni de noche, resulta tan socorrida como un salvavidas. La sin nombre es supletoria. Continuar leyendo “La legalidad supletoria”

Un problema singular

¿Se daría cuenta de lo que dijo? ¿Quiso el ministro dar una colleja al juez o una palmadita al pueblo? En realidad eso es lo de menos, como que el Ejecutivo y el Judicial se den o no los dos besos de rigor. Lo más interesante de su versátil frase son las resonancias.

Catalá ha sembrado dudas públicamente sobre la capacidad y condición del magistrado -grupo socialista en la comisión de justicia, dixit-, igual que el magistrado se ha explayado sembrando dudas frente a la barbarie retratada en un documento audiovisual. Hasta aquí tablas. Y probablemente se den la mano en una de esas comisiones improvisadas encargadas de aplacar los ánimos de todos, y todos tan contentos. Continuar leyendo “Un problema singular”

Tú dale que libras

El apoyo de Rajoy fue tan con todas las letras que desconcertó a todo el mundo. Qué admiración sin condiciones, Cifu fue por unos días la nueva diva. No sin algún que otro esguince moral entre el auditorio : incluso a Ciudadanos su última muda de piel se le quedó translúcida y, del desasosiego, Albert se pidió una encuesta para estudiar el ángulo de cómo situarse. El, que tiene peinada la zona de la situación y pinta una X en el suelo antes de cada aterrizaje.

Aunque Rajoy mareara la perdiz durante semanas el mensaje subliminal era “Tú dale que libras”, ya ni cuando ella misma se esperaba que la creyera nadie y había largado por la boca el sustrato de los chistes de whatsapp de los próximos meses. Continuar leyendo “Tú dale que libras”