Sin vergüenza

El sin vergüenza (léase junto o separado) vive su siglo de Oro.

En breve vamos a superar la barrera del sonido, en atrocidades y mentiras. No es que las ratas de alcantarilla huelan a podrido, es algo natural. Es que muchos ciudadanos de primera línea destinados a redimir, a glosar, a dirigir al pueblo con sus palabras y actos se bañan alegremente en ese líquido viscoso y negruzco sin perder la cara ni la sonrisa, sin cambiar de expresión, sin rubor, sin ningún atisbo de dilema moral, sin vergüenza. Repiten la jugada y vuelven a caer de pie. Como mucho, los ponen a parir en Twitter. Continuar leyendo «Sin vergüenza»

De la feminista liberal al machoide retráctil

Todo empezó con Cifu, ¿os acordáis? La Cifuentes, la antes rubia que cobarde. La del feminismo a la sombra del hombre que dispone mientras la mujer pone los ojos en blanco. Lo bueno de Cifuentes es que, mentirijillas, masters y cremas a parte, no se ponía etiquetas para existir, todo caía por su propio peso, hasta que cayó con todo el equipo. Pero, ¿quién se atreve a decir hoy eso de que una mujer consigue más haciéndose la tonta ? Con una frase así podrían haberse hecho camisetas-evento, pero entonces todavía estábamos lejos del triatlón como movimiento preferido de la derecha. De aquella Rajoy sudaba la gota gorda en solitario con todo lo que se le venía encima y tenía alrededor, porque de aquella Vox aún no estaba en la foto de familia. Continuar leyendo «De la feminista liberal al machoide retráctil»

La mariconez en su elemento

¿Cómo extirpar del lenguaje común toda una serie de expresiones de los machistas u homófobos de otro tiempo? Resulta muy complicado cuando ya están tan asimiladas en el lenguaje común, sin embargo, después de lo que ha pasado en Operación Triunfo con la palabra «mariconez» no me imagino a nadie cantando como Loquillo en 1987: «que no la encuentre jamás o sé que la mataré». Lo que ha cambiado el planteamiento a través de los años han sido las víctimas de discriminación y de violencia, y que ciertos comportamientos hayan entrado en la esfera de lo público, generando una respuesta socialmente responsable ante el problema.

Sin embargo me gustaría analizar la «mariconez» en su elemento. El que conoce a Mecano lo sabe: las canciones las escribían los chicos. La temática y los estilos eran múltiples, las atmósferas variadas, se trataba de creaciones en el más amplio sentido de la palabra, y hasta tal punto que la vocalista cantaba a menudo en masculino. Continuar leyendo «La mariconez en su elemento»

Ser/Mostrar

La dicotomía ser/estar concebida como dos partes de lo mismo, tan fundida en esencia que incluso se presenta como un único verbo en otros idiomas, se difumina en el español, hasta tal punto que ahora ser/mostrar se está llevando la palma existencial de los tiempos modernos.

A mí me gusta echarle la culpa de todo a Gran Hermano, como otros se la echan al alcohol, a Dios o al sexo opuesto, con un pequeño regusto de haber mordido la manzana prohibida, tan tentadora, que nos invitaba a mirar por el ojo de la cerradura comodamente instalados, autofinanciados, anónimos y a salvo. La proliferación del cotilleo hasta convertirse en especialidad de la talla de un Informe Semanal tampoco es anodino, pues sirvió para desacomplejar el género y a sus usuarios. Continuar leyendo «Ser/Mostrar»

Umbrales subterráneos

En estos tiempos de fútbol, empezamos a hablar de prostitución. Y todo gracias a un pleno que se desarrolló en el ayuntamiento de Pinto (Madrid) hace unos días.

Las declaraciones de la edil del PP, chocantes, por rocambolescas y surrealistas, no eran todo lo insulsas que aparentaban ser en un principio, al menos no en su totalidad aunque el tratamiento del tema alcanzara ciertos límites de simpleza. Todo el mundo parece estar de acuerdo en que la cuestión no se puede abordar hablando de “puteros”, “discapacitados”, o “feos”, como fue el caso. Se armó revuelo en las redes, en las casas, y en los bares. Porque, para qué negarlo, hablar de prostitución y de necesitados provoca sonrisas ladeadas y hasta alguna que otra risotada. Las declaraciones de Rosa Ganso hicieron que el oficio más antiguo del mundo tomara visos de ONG, la justificación de la prostitución pasaba por una especie de servicio social, casi parecía que iba a acabar pidiendo una subvención. Continuar leyendo «Umbrales subterráneos»

Un problema singular

¿Se daría cuenta de lo que dijo? ¿Quiso el ministro dar una colleja al juez o una palmadita al pueblo? En realidad eso es lo de menos, como que el Ejecutivo y el Judicial se den o no los dos besos de rigor. Lo más interesante de su versátil frase son las resonancias.

Catalá ha sembrado dudas públicamente sobre la capacidad y condición del magistrado -grupo socialista en la comisión de justicia, dixit-, igual que el magistrado se ha explayado sembrando dudas frente a la barbarie retratada en un documento audiovisual. Hasta aquí tablas. Y probablemente se den la mano en una de esas comisiones improvisadas encargadas de aplacar los ánimos de todos, y todos tan contentos. Continuar leyendo «Un problema singular»