El ultraespacio

Me gustaría no tener que hablar de esto. Me gustaría no materializar el ultraespacio con palabras, así que recurriré al último recuerdo del que dispongo : un libro de Sociales de 1° de EGB, cuya última página recogía un retrato de Franco con una pequeña descripción de un generalísimo. El aumentativo me hacía reír, y la incongruencia de que lo fuera por gracia de Dios me ladeaba la sonrisa. Porque para la religión teníamos otro libro y porque, obviamente, su reino era de este mundo. De hecho, su muerte aconteció aquel mismo año como el fin de un delirio que alguien se había inventado. Todo volvió a la normalidad sin apenas haber tenido conciencia de otra cosa. Crecí con la idea de que lo normal era la democracia, la justicia, la igualdad y la libertad de expresión. Sabía que podían existir individuos cuyos comportamientos desviantes pretendían coartar esas realidades, pero tenía la certeza de que todo volvería siempre al orden.

La última página de aquel libro pertenecía al ultraespacio, una especie de contexto desmaterializado, que necesita en sí mismo un espacio tangible para existir. Continuar leyendo “El ultraespacio”

Lo incuestionable

De esto ya llovió : sucedió en un concierto de Radio Futura en los 90. Yo estaba a pocos metros del escenario. Delante de mí, a la izquierda, había una pandilla de rockabillies con el torso desnudo bailando como descosidos y un poco pasados de rosca, tanto que de vez en cuando alguno derrapaba y se caía ligeramente sobre unos jóvenes que estaban al lado. En uno de aquellos embistes un chico increpó a aquel bailarín sin equilibrio que ya le había pisado un callo tres veces. Por aquel rostro festivo pasaron varias nubes negras en cuestión de un segundo, y se lanzó sobre el otro tirándolo al suelo del primer puñetazo. Los demás miembros de la tribu, sin saber de qué iba la historia, al ver la gresca se avalanzaron saltando unos por encima de otros como muertos de hambre para propinarle las consiguientes raciones individuales que al parecer se servían en grupo y sin conocer ni la voz del cliente. Continuar leyendo “Lo incuestionable”

Y tú más

Normal no saber dónde estamos. Hoy la picaresca y el pillaje se reflejan en titulillos o en favorcillos, y luego se defienden con el “y tú más” típico de las escuelas, esa actitud irresponsable que, por pueril y propio sentido del ridículo, antaño nos quitábamos de la cabeza con el primer atisbo de uso de razón y autoexamen de conciencia. Llámese religión o ética, llámese moral, conciencia o consciencia. Ahora los cerebros son autoinmunes, la autodefensa a ultranza desmantela la autenticidad y destruye las células buenas en aras de una supervivencia de ficción o, en el mejor de los casos, de transición. Salvar el pellejo tirando, sobre todo no dejar de ir tirando, no descarrilar y no aflojar.

“Y tú más”, llevan diciendo toda la semana los líderes. Sí, porque los del “y tú más” son líderes y la gente los sigue, y los periódicos tienen un abanico de micrófonos con etiquetas de colorines para propiciar el intercambio. Continuar leyendo “Y tú más”

Manolo Escobar tenía razón

Sería a finales de los 70 o principios de los 80. Cuando mi tío Alfonso se subió al coche de mi padre con dos casetes al lado de aquella gasolinera  todos sonreímos divertidos. Los viajes de la época duraban mucho y los recursos de entretenimiento pasaban por la autorradio sí o sí, pero además sonreímos por la selección musical : uno era “Temas de siempre” y otro “Grandes éxitos de Manolo Escobar”. Yo aún no conocía el valor de las cosas, o, mejor dicho, el valor escondido de las cosas. Yo prefería que mi padre pusiera aquel recopilatorio del momento que pernoctaba en la guantera y donde dormían Rod Stewart, los Jackson, Donna Summer,… Pero aquel día nació, por un lado, mi pasión por los boleros y, por otro, descubrí -para extrañarlo hoy- a Manolo Escobar. Puedo jurar que nunca dije a mis amigas de colegio que en el coche de mi padre se escuchaba a Manolo Escobar, era el símbolo prekitsch de todo lo que en aquella época se pretendía olvidar, era la antitransgresión, era sencillamente impensable. Continuar leyendo “Manolo Escobar tenía razón”

Un logro subyacente

Yo también he ido a ver “Los increíbles 2” pero, aunque es tentador analizar el contexto sociopolítico de su realización, prefiero hablar -desde mi cerebro particular con briznas de universalidad- de lo que lo que la película es capaz de vehicular en una sala de cine cuyo público es en su mayoría desconocedor de la actualidad internacional, por cuestiones de edad mayoritariamente.

Para empezar quizás convendría recordar que el punto de partida es una familia de superhéroes : el padre, Mr. Increíble, la madre Elastigirl, y los hijos (la niña-adolescente Violeta, su hermano mediano Dash y el bebé Jack-Jack). En esta segunda entrega la sociedad rechaza a los superhéroes por todos los daños colaterales que provocan cuando intervienen, por esta razón los políticos los han ilegalizado. El proyecto del multimillonario Winston Deavor consiste en propulsar a Elastigirl para convencer al mundo de que los héroes son necesarios. ¿Por qué ella? Porque, como si de un estudio de marketing se tratara, ella es la que más puntúa en el ranking de la relación eficacia-coste, es decir, la que produce mejores resultados y provoca menos desperfectos. Continuar leyendo “Un logro subyacente”

#LaSonrisaDeCasadoNoSeToca

¿Por qué sonríe Pablo Casado? Sonríe hasta cuando le acusan, el candidato más fuerte al entredicho, se columpia en la cresta de la ola de la duda y suenan los aplausos. Su sonrisa los arrastra, y viceversa. El PP se pagó una ronda de votos y el estallido de la  democracia interna bloqueó las conciencias. Incluso muchos medios se tomaron en serio eso de la renovación del PP y cubrieron la noticia como si a Santamaría la hubieran reseteado, al nuevo lo hubiesen fabricado en el París de las luces y a todos nos hubiesen borrado el disco duro. Había que pronunciar esa palabra : “renovación”. Supongo que pronunciarla era básico, y no parar de sonreír hasta el calambre algo impepinable. Sin embargo, la estrategia unilateral bicéfala cocinada por los barones sólo permitiría un movimiento en el tiempo, no una regeneración, el producto de una retroalimentación ufana a partir de una siembra añeja. Y, claro está, la jeta como procedimiento para mantenerse a flote, como parte integrante del tejido celular de todo aquel que deba hacer frente a la podredumbre y no perderle la cara al toro. Continuar leyendo “#LaSonrisaDeCasadoNoSeToca”

Ser/Mostrar

La dicotomía ser/estar concebida como dos partes de lo mismo, tan fundida en esencia que incluso se presenta como un único verbo en otros idiomas, se difumina en el español, hasta tal punto que ahora ser/mostrar se está llevando la palma existencial de los tiempos modernos.

A mí me gusta echarle la culpa de todo a Gran Hermano, como otros se la echan al alcohol, a Dios o al sexo opuesto, con un pequeño regusto de haber mordido la manzana prohibida, tan tentadora, que nos invitaba a mirar por el ojo de la cerradura comodamente instalados, autofinanciados, anónimos y a salvo. La proliferación del cotilleo hasta convertirse en especialidad de la talla de un Informe Semanal tampoco es anodino, pues sirvió para desacomplejar el género y a sus usuarios. Continuar leyendo “Ser/Mostrar”

Un rey inviolable

Qué es para ti un rey, preguntan cada año en los colegios. Parece ser que el objetivo es acercar a los escolares la figura del rey aprovechando el marco educativo, y que a estas edades los monarcas se representan envueltos en ese halo de misterio propio de muchos cuentos, aún conservan ese resquicio supraterrenal de seres provenientes de otro mundo, un hermoso mundo que obviamente sólo puede existir en un reino muy lejano, o en una galaxia muy lejana. Aunque este año haya 3000 participantes menos, aunque en Cataluña y Euskadi la participación sea muy inferior a la del resto de comunidades autónomas, me imagino que este concurso no lo ganará ningún independentista ni ningún avispado que hable de Urdangarín. A pesar de ello no podemos obviar que los tiempos están cambiando, los tiempos están cambiando a los reyes y los reyes están cambiando a los tiempos. Continuar leyendo “Un rey inviolable”

Umbrales subterráneos

En estos tiempos de fútbol, empezamos a hablar de prostitución. Y todo gracias a un pleno que se desarrolló en el ayuntamiento de Pinto (Madrid) hace unos días.

Las declaraciones de la edil del PP, chocantes, por rocambolescas y surrealistas, no eran todo lo insulsas que aparentaban ser en un principio, al menos no en su totalidad aunque el tratamiento del tema alcanzara ciertos límites de simpleza. Todo el mundo parece estar de acuerdo en que la cuestión no se puede abordar hablando de “puteros”, “discapacitados”, o “feos”, como fue el caso. Se armó revuelo en las redes, en las casas, y en los bares. Porque, para qué negarlo, hablar de prostitución y de necesitados provoca sonrisas ladeadas y hasta alguna que otra risotada. Las declaraciones de Rosa Ganso hicieron que el oficio más antiguo del mundo tomara visos de ONG, la justificación de la prostitución pasaba por una especie de servicio social, casi parecía que iba a acabar pidiendo una subvención. Continuar leyendo “Umbrales subterráneos”

Líderes borrosos

Empieza a ser molesto esto de los líderes borrosos. Obliga a ajustarse las gafas sin razón, a preguntarse una y otra vez si les falta graduación, si vuelven a estar sucias, si se han vuelto a aflojar las patillas o si es una simple cuestión de vista cansada. Son cosas que antes pasaban mucho menos. Ahora empieza a ser sintomático.

La última vez fue esta mañana delante del tuit de Pablo Iglesias alabando a Rajoy, elegante y honorable donde los haya, y siempre a la escucha. No daba crédito a mis dioptrías, me descolocó tal estupidez, sobre todo por lo reciente de la última incongruencia del líder de Podemos, que fue, cuando menos, sonora. Desconozco cómo es Mariano en la intimidad, igual hasta habla catalán como su terrible predecesor, pero eso es indiferente a la vista de sus acciones. Continuar leyendo “Líderes borrosos”